Los Barrios de Luna: un viaje al pasado
Os propongo una escapada diferente, con una pizca de misterio y alguna que otra leyenda. Para ella, nos vamos a ir a tierras leonesas por un camino diferente porque… ¿alguna vez os habéis adentrado a Asturias por la AP-66? Si lo habéis hecho, seguramente hayáis parado en un área de descanso desde el cual puede disfrutarse de unas maravillosas vistas panorámicas de todo el Embalse de los Barrios de Luna y de las montañas que lo rodean. Y si aún no lo habéis hecho, ya estáis tardando… De esta forma, y no de otra, podréis conocer Los Barrios de Luna: un viaje al pasado. Y viajamos al pasado para recordar toda la historia que el Embalse alberga bajo sus aguas.

Pero empecemos por el principio (y así acabaremos por el final
. Como os podéis imaginar, el paisaje de este lugar era bien distinto antes de construirse su Embalse. Al igual que en otros lugares de España, la construcción de la presa tuvo “las dos caras de la moneda”. Por un lado, supuso el desarrollo económico de las poblaciones ubicadas en la cuenca del río; pero, por otro, conllevó el necesario abandono de varios pueblos y poblados sobre cuya superficie se realizaría posteriormente el Embalse. Y es que la cara menos buena de la moneda trajo consigo cientos de recuerdos y sueños rotos de las gentes de la zona; tanto las que finalmente habitaron estas tierras como las que se vieron obligadas a abandonarlas.
Como os decía, donde ahora hay 308 Hm3 de agua (sí, precisamente lo que estáis pensando, eso es mucha agua), antes había miles de hectáreas de hermosos pastizales que permitieron las actividades de la trashumancia y el pastoreo y que desde la antigüedad constituyeron el motor económico de la comarca. Como herencia de aquella época nos queda aún hoy en día la Fiesta anual del Pastor, declarada de interés provincial, o el Museo del Pastor de Barrios de Luna.
Junto a estas tierras de pastos vivían cientos de personas que se repartían en decenas de pueblos, de los cuales 15 de ellos desaparecieron sepultados bajo el agua y el fango. Todavía pueden verse los restos de algunas de estas poblaciones y de sus casas. Durante el verano, y sólo en determinados años, la escasez de lluvias deja bajo mínimos el Embalse y quedan al descubierto muros de piedras medio derruidos de lo que en su día fueron los hogares de la gente del lugar, así como los límites de las fincas o los esqueletos de algunos árboles. ¡Incluso se puede ver la torre de alguna que otra iglesia! Lástima que sus campanas dejaron hace tiempo de repicar… Afortunadamente esta melancólica y, si me apuráis, fantasmagórica visión sólo ocurre en determinadas épocas de sequía.

Y una vez que lleguéis hasta aquí, lo que sí os recomiendo es que os acerquéis hasta Mirantes de Luna (donde se encuentra el Club Náutico de León) y os adentréis entre su vegetación para ir descubriendo las ruinas del abandonado pueblo (que no quedó anegado aunque sí sus tierras de cultivo). El hecho de que, en su mayor parte, esté bastante derruido no significa que no podáis encontrar alguna que otra edificación, como su iglesia, en un estado de conservación medio aceptable. Si tenéis tiempo, hacedme caso y pasead entre lo que queda de sus calles.

¿Os gustan los misterios? ¿Creéis en los temas esotéricos? Creáis o no, os contaré que se han hecho grabaciones de psicofonías en estos pueblos y que, incluso, se ha visionado alguna que otra presencia en noches cerradas. Y es que no hay que olvidar que ahí abajo también quedaron inundados sus cementerios, y con ellos sus muertos, y quién sabe si todavía hay algún alma atormentada por el trágico final que vivió la tierra que los vio nacer y morir. ¡Uf, qué yuyu con tan sólo pensarlo!
Y ahora, quedaos con estos nombres: Arévalo, Láncara, Lagüelles, Campo, Oblanca, San Pedro, Cosera, Miñera, Mirantes, El Molinón, Casasola, Ventas de Mallo, La Canela, Truva y el barrio del Trabanco (parte del pueblo de Barrios de Luna), que se asentaba donde hoy está el dique. Todos estos pueblos, poblados y caseríos descansan bajo las frías aguas del Embalse sin que casi nadie sepa de su existencia. Espero que tanto yo con este post, como vosotros con vuestra visita, contribuyamos a que su olvido sea algo menor. Para todos los que habitaron estas tierras en el pasado, ahí va nuestro más cálido recuerdo.
Publicado por: Jesús
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14. sep, 2010 








[...] es deuda y aquí va la “segunda entrega” de Los Barrios de Luna. Si ayer te hablaba del pasado de este pueblo, hoy lo hago de su presente; y lo primero que he decirte es que poco o casi nada tiene que ver el [...]