Biar y sus múltiples posibilidades
No sé si a vosotros os pasa como a mí que nunca dejo de sorprenderme cuando viajo por España. Supongo que si estáis leyendo este post, será porque sí. Y es que es tan grande la diversidad paisajística y cultural de nuestras tierras, que no me canso de realizar turismo rural y de contároslo a través de aquí. Puede que, incluso, también os haya pasado que habéis visitado un lugar con una idea preconcebida y después, afortunadamente, habéis descubierto lo equivocados que estábais… Pues eso es ni más ni menos lo que me ocurrió a mí con la provincia de Alicante y, en concreto, con Biar y sus múltiples posibilidades.
A diferencia de la idea que muchos tenemos de Alicante = playa, la verdad es que Alicante es mucho más (sin restar importancia a sus maravillosas playas). Porque Alicante es una provincia extraordinariamente rica en biodiversidad, paisajes, patrimonio cultural y tradiciones que ofrece grandes opciones. Y cuando éstas se concentran en un mismo lugar, se convierte en un destino idóneo para realizar una escapada rural de esas que tanto nos gustan a vosotros y a mí. ¿Qué queréis un ejemplo? Ya os di uno cuando os hablé de El Castell de Guadalest. ¿Qué queréis otro? Biar, mi recomendación de hoy.
La verdad que el día que estuve en Biar llovió bastante (por eso, la mayoría de las imágenes son algo grises) aunque luego volvió a salir el sol. Biar es un buen destino a recorrer especialmente en verano para disfrutar de sus típicas Fiestas de Moros y Cristianos, de las más antiguas del Levante. Situado en la provincia de Alicante, en la comarca del Alto Vinalopó (a 700 metros sobre el nivel del mar), en Biar se conjuga la historia que emana de sus calles con el entorno montañoso que lo rodea: ¡de cuento!!!
El municipio forma parte del llamado Camino del Cid, que es un itinerario cultural y turístico que toma como base los recorridos del histórico y legendario caballero medieval descritos en el Cantar de Mío Cid y que transcurre a través de ocho provincias: Burgos, Soria, Guadalajara, Zaragoza, Teruel, Castellón, Valencia y Alicante. Y es que por Biar, según la tradición, pasó el Cid camino de Petrer y Monforte del Cid, en el valle del Vinalopó. Pero a nivel local, el municipio también está incluido en la Ruta de los Castillos del Vinalopó (que os recomiendo cien por cien), itinerario que permite conocer algunas de las poblaciones que se crearon y crecieron en torno a fortalezas de los siglos XI, XII y XIII (muchas de ellas construidas por los musulmanes), las cuales adquirieron mucha importancia durante la Edad Media, sobre todo durante los periodos bélicos de la Reconquista cristiana.
Y hablando del Camino del Cid, de la Edad Media y de la Ruta de los Castillos, no os resultará raro si os digo que lo que caracteriza a este pueblo es su Castillo (declarado Monumento Nacional en 1931). No sólo es lo primero que os vais a encontrar a kilómetros de distancia cuando vayáis acercándoos a Biar sino que, además, en torno a él se han ido construyendo las casas y el trazado de sus calles. El Castillo, construido en el siglo XII por los almohades sobre un asentamiento romano anterior, se ubica en lo alto de un cerro, coronando el pueblo, y destaca por su torre del homenaje, de dieciocho metros de altura, y por su doble muralla. Como os podéis imaginar, con todo esto, lo que apetece de veras es visitarlo; sin embargo, “la realidad es dura” y la lástima es que os vais a tener que conformar, por el momento, con verlo desde fuera y entre andamios
, pues lleva varios meses cerrado por rehabilitación.
Como os decía, alrededor del Castillo se extiende el pueblo mediante un entramado de estrechas calles empinadas. Su casco viejo, de origen medieval, se encuentra muy bien conservado y mantiene la esencia de su pasado a través de sus calles empedradas (lleváos buen calzado), de los escudos de sus edificios o de las ventanas y balcones de hierro de forja. Además, las tonalidades claras de amarillos, naranjas, marrones o verdes tiñen cada una de las fachadas de las casas dotando al pueblo de un equilibrio cromático que seguro os sorprenderá (me sorprendió a mí y eso que al estar nubladillo los colores no destacaban tanto…).
En el casco viejo se encuentra la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción, de principios del siglo XVI (1519), un buen ejemplo del Renacimiento valenciano, con fachada plateresca y una torre campanario construida a principios del siglo XVII que aloja ocho campanas (ni una más ni una menos). En su interior, destaca la capilla de la Comunión de estilo churrigueresco (que, como bien sabéis, nada tiene que ver con los churros
).
El patrimonio cultural e histórico del pueblo se completa con el Santuario de Nuestra Señora de Gracia, situado en uno de los parajes más bellos, en plena Sierra de la Fontanella, a tan sólo un kilómetro; sus cinco Ermitas (sí, sí, habéis leído bien: cinco), la mayoría de la época de Jaime el Conquistador; el Acueducto Ojival, del siglo XVII; o el Pozo de la Nieve, antiguo nevero perfectamente conservado del siglo XVIII.
Y si todo esto no fuera poco, Biar cuenta también con el gran atractivo de su amplio Patrimonio Natural, ya que la mitad de su término municipal corresponde a masa forestal, incluyendo varios árboles monumentales. Y es que aunque os parezca sorprendente (que lo es), los árboles también pueden adquirir la etiqueta de “monumento” cuando, bien por su tamaño, edad, belleza, o singularidad son considerados sobresalientes. Curioso, ¿verdad? Pues en Biar existen dos ejemplares incluidos en la lista de Árboles Monumentales de la Comunidad Valenciana: el Plátano de Biar (que con más de 200 años es uno de los más gruesos de España; el árbol, claro, no el plátano
) o el Pi de la Tosquera (un pino piñonero que es el árbol de mayor copa del municipio, el segundo más alto y posiblemente el más viejo).
Aparte de visitar sus calles con sus monumentos arquitectónicos y naturales, si os gusta el senderismo, en Biar existen dos itinerarios de 13 y 20 kilómetros de recorrido que discurren por las montañas de Biar y, a través de los cuales, podréis disfrutar de unas bonitas vistas tanto del pueblo como del monte. Otra recomendación es también la Vía Verde del Chicharra, que es una vía verde con parada en Biar, y que aprovecha el trazado de la antiguas vías del ya extinto ferrocarril que unía las poblaciones de Yecla, en Murcia, con Alcoy, en Alicante.
Para acabar, una curiosidad acerca del origen del topónimo Biar. La verdad, no está claro; de hecho, son dos versiones las que giran en torno a él: una que lo hace derivar del latín y cuyo significado sería “lugar de abejas” y se justifica por la importancia de Biar en el pasado como productora y exportadora de miel. La otra versión viene del árabe, con el significado de “pozo”, que puede tener, por extensión, el sentido de “lugar con abundante agua”. Así que, como ambas versiones parecen tener su lógica pero de momento sólo se trata de teorías, elegid vosotros la que más os guste de las dos. ¿No os parece?
Hasta aquí por hoy. Confío en que os haya gustado Biar y sus múltiples posibilidades.

26. oct, 2010 








