Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara
Hoy os voy a contar mi visita al Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara (Huesca) para que os entren ganas de hacerla a vosotros también. Eso sí, armaos de paciencia, preparaos un buen calzado y no os olvidéis de llevar agua y algún que otro tentempié. Para que os vayáis haciendo a la idea, a mí me llevó unas horitas… Eso sí, mereció la pena de veras. Y mi recomendación es concreta: haced la excursión a la Fuente de Tamara.
Lo primero de todo, ubicarnos. Nuestra aventura va a discurrir en el Prepirineo oscense, cuya situación es estratégica (entre las estepas del Ebro y los Pirineos). De hecho, os vais a encontrar con un Parque muy diferente en el norte (de clima atlántico) frente al del sur (de clima mediterráneo), así como con numerosas especies exclusivas de estas sierras. Esta particularidad climática, unida a la extensa red fluvial de aguas bravas y cristalinas y a la naturaleza caliza de sus formaciones rocosas, han sido claves para el desarrollo de un complejo sistema kárstico (vaya palabrita;) de cuevas, simas, galerías, dolinas, manantiales y espectaculares cañones propicios para la práctica del barranquismo. Ummmm… esto se empieza a poner interesante (“érase una vez, hace muchos años, en la yo me fui a hacer el salto de barrancos…”).
En segundo lugar, os voy a decir quién puede hacer esta ruta. Pues bien, en principio, es “apta para todos los públicos” aunque va a depender de por dónde os mováis. ¿Y qué vamos a poder ver a lo largo de nuestro camino? Los itinerarios son varios y variados: desde rutas familiares que pueden realizarse con niños hasta rutas para senderistas experimentados. Yo (ejem, ejem) me decanté por los dos más accesibles y de menor dificultad; pero vamos, más que nada, por aquello de que no se me fuese a caer la cámara
Además, tomé dirección al sur (por asegurarme el buen tiempo
Por un lado, me fui hacia las Pasarelas del río Vero, cuyo sendero discurre junto al precioso pueblo de Alquézar; y por otra parte, también hice la excursión a la Fuente de Tamara (la que hoy nos ocupa).
¿Preparados? ¿Listos? ¡Ya! Comenzamos la excursión y lo hacemos desde el Salto de Bierge, un impresionante salto de agua sobre el río Alcanadre, que es todavía más llamativo si cabe en primavera, cuando el caudal del río es mayor, y que en verano se convierte en una zona de baño muy frecuentada por los oscenses. Su espectacular cascada es, sin duda, una de las vistas más bonitas de todo el itinerario. Desde aquí, y justo al lado del albergue, parte una pista forestal señalizada que indica la dirección para llegar a la Fuente de Tamara. El primer kilómetro del itinerario os va a parecer pan comido, pues se realiza a través de esta pista, sin apenas pendientes, atravesando campos de olivos y almendros (fácil y ameno). Pero no os confiéis, porque después el camino empieza a estrecharse y el suelo se vuelve más pedregoso (ojito con dónde pisáis no vayáis a meter la pata).
Según comencéis a adentraros en el bosque de pinos, encinas y matorrales, la pista se convierte en un sendero con constantes subidas y bajadas que salvan los pequeños barrancos secos estacionales que os iréis encontrando por el camino. Casi todo el itinerario está equipado con vallas de madera que delimitan la senda y que sirven de gran ayuda para agarrarte cuando subes o bajas las pendientes (uff, me canso de sólo recordarlo). Inclusive, hay algunos tramos donde agarrarte se convierte en algo indispensable si no quieres caerte, porque es fácil resbalar con las piedras, sobre todo cuando estás descendiendo. De ahí la importancia de mi recomendación al principio del post: llevad un calzado adecuado para la ocasión. Y os lo digo por propia experiencia, porque tuve el gran fallo de traducir ruta de dificultad baja como sencillo paseo por el campo y, en fin, doy gracias de que hoy os lo puedo contar
A mitad de camino (que por cierto, se encuentra muy bien señalizado con paneles informativos y balizas) tendréis la opción de bajar hasta la Fuente del Puntillo. Os aconsejo que bajéis a verla pues es todo un punto (chiste fácil), aunque para ello tengáis que saltar de roca en roca cual cabra montesa (o bajar con vuestras posaderas si sois un poco más torpes
). Aquí, el río Alcanadre se estrecha encauzándose en una profunda grieta en la roca, lugar en el que los barranquistas se lanzan entre las estrechas paredes de piedra. Para continuar con la ruta a la Fuente de Tamara, tendréis que subir de nuevo hasta alcanzar el camino.
Hora y media después del comienzo del sendero (y a casi 4,5 kilómetros de recorrido), justo antes de llegar al final del mismo, podréis avistar los Estrechos de Los Fornazos. Después, comienza la bajada de mayor pendiente de todo la excursión hasta llegar a una gran charca que forma el río Alcanadre donde desembocan las aguas subterráneas de… tachán, tachán, nuestro destino: la Fuente de Tamara. ¡Bien! ¡Prueba conseguida!!! Y, por supuesto, os lo habeís ganado: o bien una paradita para descansar, o para comer algo en las mesas de madera que hay junto al río, o incluso para daros un baño (recomendable sólo en verano) si os atrevéis a sumergiros en las frías aguas del Alcanadre. Y, por supuesto, y muy importante, aprovechad para hidrataros (a mí me tocó hacerlo con las cristalinas y limpias aguas del río).
Y como todo lo que empieza, acaba, hay que irse planteando la vuelta a nuestro punto de partida. A partir de aquí, tenéis dos opciones, volver por el mismo camino de ida (la opción elegida por mí) o descender siguiendo el cauce del río. La segunda opción sólo es aconsejable que la realicéis en verano, cuando el caudal del río es bajo, y aún así debéis tener mucho cuidado. Pero si tenéis la oportunidad, no lo dudéis porque, además de disfrutar de unas vistas totalmente distintas del Alcanadre, podréis bañaros en las pozas que vayáis encontrando por el camino. Eso sí, insisto, si no estáis muy experimentado en el senderismo, no olvidéis tener mucha precaución.
Después de este “pateo”, vais a necesitar reponer fuerzas, tanto en su cafetería o restaurante, como estiraros un poco con una buena siesta. Para que podáis planificar dónde hacerlo, os proponemos los siguientes alojamientos rurales de Huesca que forman parte de la red social de ruraloo.

19. nov, 2010 









[...] hablar se encuentra perfectamente situado para la práctica del barranquismo, por ejemplo, en el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara, en el Prepirineo [...]
[...] Casa Alodia se encuentra en pleno casco histórico (a escasos metros de la Plaza Mayor) de la bellísima y monumental villa de Alquézar, el pueblo más emblemático del Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara (Huesca). [...]
[...] pintoresco, pero (para qué engañaros) yo estaba más centrada en los alrededores naturales de la Sierra de Guara y las actividades que allí se podían hacer. Pero hoy quiero contaros mi experiencia en este [...]
[...] y sus vinos con denominación de origen; la situación privilegiada en la que se encuentra, en el Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara, permite la práctica de diversas actividades de aventura y relacionadas con la naturaleza. Y [...]