Casa Alodia, un hotelito muy exclusivo
Hoy os voy a hablar de uno de esos alojamientos que se te quedan especialmente grabados en el recuerdo por el buen sabor que te dejan cuando lo abandonas. Y ¿por qué? Porque son de los que lo tienen todo, todo, todo (me acabo de recordar a un anuncio
): unas instalaciones con mucho encanto, un servicio notable y una ubicación inmejorable. Todo esto se concentra en Casa Alodia, un hotelito muy exclusivo.
Casa Alodia se encuentra en pleno casco histórico (a escasos metros de la Plaza Mayor) de la bellísima y monumental villa de Alquézar, el pueblo más emblemático del Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara (Huesca).
El hotel se caracteriza por el reducido número de habitaciones, pues cuenta con sólo dos. Con lo que, en este caso, podríamos hacer uso de la típica expresión “chiquitito, pero matón”. Pues bien, el alojamiento rural en cuestión está construido sobre las ruinas de una antigua casa de pueblo. Sus propietarios han respetado al máximo la arquitectura de la zona en el levantamiento del edificio (fachada de piedra, balcones de madera y el alero de ladrillo típicamente aragonés bajo el tejado), que queda totalmente integrado en el ambiente medieval que se respira en las calles. Además, el mimo que han puesto a la hora de diseñar el aspecto exterior del alojamiento no ha sido menor de puertas para adentro (esto es lo que se llama cuidar tanto la belleza externa como la interna). No en vano, los propietarios del hotel, además de regentar este alojamiento rural, llevan una tienda de artesanía, y esto se nota en la encantadora decoración de Casa Alodia, plagada de detalles (la escalera que sube a las habitaciones parece un pequeño museo).
Una vez dentro, en la planta baja, hay un pequeño salón con chimenea que se utiliza prácticamente para los desayunos, aunque también es muy propicio para pasar las tardes de frío junto a la chimenea mientras disfrutas de un café calentito o de unas ricas castañas asadas.
Una escalera estrecha y empinada conduce hasta la primera planta, donde se ubica El Almendro, el primero de los dormitorios de la casa. Y en la segunda, se encuentra la habitación El Olivo, la suite del hotel. Yo me decanté por esta última por las buenas opiniones que había leído al respecto (con las cuales coincido cien por cien), pero sobre todo porque se trata de un dúplex, y a mí, me encantan.
El Olivo ocupa la segunda y tercera planta del edificio y es una habitación muy luminosa debido a sus numerosas ventanas. La suite tiene nombre de uno de los árboles que más abundan por la Sierra de Guara y está decorado con motivos inspirados en este árbol (cuadros, cojines, etc); incluso hay un pequeño olivo presidiendo el salón, en la planta baja, frente a un elegante diván que hace las veces de cama (la habitación puede convertirse en triple). El cuarto de baño está incorporado al saloncito a través de un arco. En el altillo está el dormitorio, con una inmensa cama de 2 x 2 metros (¡cuidado! que puedes perder perfectamente de vista a tu pareja) coronada por un dosel blanco que le da un aire súper romántico a la estancia. Desde la ventana se contemplan unas preciosas e insuperables vistas de la Colegiata de Santa María la Mayor y de los tejados de las casas del casco viejo. Merece la pena asomarse y disfrutarlas tanto de día, como de noche (cuando la Colegiata está iluminada).
Lo que más destaca de la suite es su cuidada decoración y de ella lo que más me enamoró fue el color blanco rústico de la madera de las vigas, de la escalera, del balconcillo, del suelo del altillo o de la base de la cama. No deja de ser una decoración rústica, pero a la vez (y gracias al blanco) con un toque moderno. Los suelos de mármol sin pulir, los muebles antiguos, los cojines bordados, los pequeños cuadros, las velas en la bañera o la ventana de alabastro contribuyen a embellecer aún más si cabe la habitación. Y es que nada está fuera de lugar, ni choca con el resto de los elementos decorativos. Incluso aquellos elementos que pudieran molestar estéticamente al conjunto de la habitación se encuentran escondidos o disimulados, como el televisor o el aire acondicionado.
La habitación El Olivo está especialmente diseñada para pasar un fin de semana romántico (brindando con un vino del Somontano, mejor que mejor). Incluso existe la posibilidad de que te suban el desayuno hasta la propia puerta de la habitación y poder tomarlo tranquilamente en pijama (bueno, en pijama o como queráis). Y si sois unos románticos empedernidos, ¡qué mejor ocasión que servirle el desayuno a vuestra pareja en la cama!
. Y hablando del desayuno, yo también me lo tomé en la habitación gracias a José Luis, el propietario de Casa Alodia (al que agradezco enormemente su atención y su trato cercano), que cargó por las escaleras hasta la suite con un carrito que transportaba todos los manjares. Y os digo manjares porque para mí estaba todo riquísimo, empezando por los racimos de uvas (Alquézar está en plena comarca del Somontano), continuando por el bizcocho, los croissants y las tostadas, y terminando por el zumo de naranja 100% natural.
El Almendro, la otra habitación, se encuentra en la primera planta. Al igual que El Olivo, también tiene el baño integrado a través de un arco. No tuve ocasión de verla pues se encontraba ocupada, pero teniendo en cuenta lo bien decorada que está el resto de Casa Alodia, no dudo de que está habitación también debe de ser muy bonita. Lo que sí os puedo contar es que, desde la ventana del escritorio, hay vistas a un hermoso almendro, por lo que ya os podéis imaginar a qué se debe el nombre de esta segunda (aparte del hecho de que el almendro, al igual que el olivo, es un árbol muy común de los bosques mediterráneos que cubren la vertiente sur de la Sierra de Guara).
Y si vuestra idea es venir con más gente a visitar el precioso pueblo de Alquézar y pensáis que en Casa Alodia no vais a caber todos, no os preocupéis pues José Luis me comentó que está a punto de abrir un nuevo alojamiento rural en el pueblo, con la misma arquitectura que Casa Alodia, y con cuatro habitaciones. Ah, y como dato curioso, han creado un montacargas que permitirá subir el desayuno hasta cada uno de los dormitorios.
Supongo que si habeís llegado hasta aquí, estaréis conmigo es que Casa Alodia es un hotelito “chiquitito pero matón” y muy, muy exclusivo, ¿no creéis?
Más información en www.alodia.com.es
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05. dic, 2010 








[...] se prolonga más de un día, os recomiendo que os alojéis en el pequeño hotel con encanto Casa Alodia. AKPC_IDS += "2725,";Popularity: 5% [?] Compartir Huesca, Lugares de Interés colegiata [...]