Hacienda Zorita, bodegas y vinoterapia donde se alojó Colón

Entrada a Hacienda Zorita.Como os comentaba el otro día, la semana pasada estuvimos por tierras de Salamanca. En esta ocasión, nos dirigimos hacia Valverdón, a un antiguo convento dominico convertido en un hotel rural: Hacienda Zorita, bodegas y vinoterapia donde se alojó Colón.

Aunque las previsiones del tiempo no eran nada buenas, sino todo lo contrario, nosotros le pusimos “al mal tiempo, buena cara” y nos fuimos para Salamanca. En cuanto a las predicciones meteorológicas, he de confesaros que se cumplieron tal cual pues tuvimos de todo: lluvia, viento, nieve y frío. Aún así, os mentiría si os dijese que me arrepiento pues la experiencia ha merecido por completo la pena tanto por los lugares que hemos visto como por el alojamiento escogido para la ocasión: Hacienda Zorita.

Los jardines que rodean a la Hacienda permiten pasear, sentarse y relajarse con la vista del Tormes.A nuestra llegada a la Hacienda Zorita, nos encontramos con una mañana fría pero soleada, lo que hizo que la primera impresión fuese francamente buena. Una vez traspasado el arco de la valla de entrada donde se anuncia el hotel-bodega “Hacienda Zorita” y mientras, a través de un cuidado camino de tierra, dejábamos atrás sus tres hectáreas de viñedo ecológico, me quedé anonadada cuando nos topamos con cuatro majestuosas sequoyas sempervirens. Pues bien, aparte de impactarme visualmente también lo hicieron mentalmente cuando me comentaron que se trataba de los árboles más altos de España y las sequoias más antiguas de Europa!!! ¿Qué cómo han ido a parar aquí? Os preguntaréis o, al menos, fue lo primero que se pasó por mi mente. Según la historia, son el resultado de un envío de semillas que Don Francisco Vázquez Coronado hizo a los Padres Dominicos a finales del siglo XVI.

Capilla de San Nicolás de las Viñas.Dejando las semillas  y las sequoias atrás, llegamos al parking propio, situado justo delante de la Casa Grande y de la Bodega de Crianza, con vistas a la Capilla de San Nicolás de las Viñas, por un lado, y al río Tormes y al antiguo Molino Árabe, por el otro.

Me alojé en la Cámara de San Vicente Ferrer.No sé si el subconsciente me traicionó (por aquello de saber que estaba pisando los suelos donde siglos atrás habitaban monjes) pero lo cierto es que, nada más traspasar las puertas del edificio, una sensación de paz se apoderó de mi ser. Atrás quedaba el estrés y el cansancio de la ciudad, de los últimos ajustes de la red social en la que estamos trabajando y de los kilómetros que habíamos tenido que recorrer. Además, el relax era aún mayor conforme me iba adentrando en el pasillo que nos conducía a nuestras cámaras (que es como se llama aquí a las habitaciones). En mi caso, me tocó alojarme en la número 19 : la “Cámara de San Vicente Ferrer”, ya que en esta tercera planta todas las habitaciones recrean los nombres de las celdas originales donde se alojaban los Dominicos. Y como no podía ser de otra forma, cuando abrí la puerta de mi habitación, me encontré con una sala de aspecto austero, con camas de hierro forjado, paredes de piedra, vigas de madera en el techo y balcón sobre el río Tormes. Sinceramente, algo que me pareció un auténtico lujo es que las 22 habitaciones se encontraran ubicadas con vistas al río.

Cristóbal Colón estuvo alojado aquí en 1487.Una de las actividades que puede realizarse en Hacienda Zorita, y a la que nos apuntamos sin pensarlo, es la de la visita a sus bodegas. Si tenéis la oportunidad de alojaros, tanto como si estáis cerca, os la recomiendo, sin ninguna duda, pues es muy interesante (tanto por lo que te cuentan como por lo que catas ;) ). La visita comenzó con una pequeña explicación de cómo el antiguo convento dominico fue reformado conservando las estructuras originales y desvelándonos que, en 1487, fue lugar de estancia de Cristóbal Colón antes de obtener la ayuda necesaria para emprender la conquista del Nuevo Mundo (¡casi nada!!!).  Después de este notición, como os podéis imaginar, ya no sabía si sentía paz o, más bien, la adrenalina de quererme ir a navegar en busca de nuevas aventuras :)

En la Capilla de San Nicolás de las Viñas conviven arte sacro y barricas.El relato inicial dio paso a la visita de la Capilla de San Nicolás de las Viñas la que, además de contar con una colección de Arte Sacro de los siglos XVI al XVIII, se utiliza como bodega con 176 barricas de roble nuevo francés con su mejor vino, el Premium de la Hacienda (Magister), que tiene un precio de 32 euros la botella. Posteriormente, se nos fue explicado que el antiguo Molino Árabe (que divisábamos de cerca) y que data del siglo XV, es hoy un Wine Spa junto al río, en el que se puede disfrutar de las bondades del vino mediante masajes y tratamientos de vinoterapia. Por último, y como plato fuerte, visitamos la impresionante bodega de crianza Durius que fue construida en 1843 por los Solís como gran almacén de la hacienda harinera y que hoy cuenta con 1.450 barricas de roble americano del citado crianza . La cubierta de la bodega, diseñada por el arquitecto Peridis en 1999, nos recuerda a la quilla invertida de una carabela (en concreto a la Nao Santa María) como homenaje arquitectónico a Cristóbal Colón. En ella y tras una interesante proyección, realizamos una cata interactiva de vino (en la que se nos fue explicando todos los pasos necesarios para disfrutar de sus bondades) y una degustación de queso y aceite.

Una de las actividades destacadas de la Hacienda es su cata interactiva del vino.Pasamos dos días disfrutando de sus instalaciones y de su magnífica cocina con la excelente carta de su restaurante Magister, en la que se puede degustar lo mejor de la gastronomía de la zona junto con una cuidada selección de sus mejores vinos. Los desayunos, abundantes y de calidad, se realizan en el otro restaurante, el Durius River Café-Sergi Arola.

Recomendable 100x100 la excelente carta de su restaurante Magister.Sin duda alguna, se trata de un hotel rural de lo más recomendable y del que regresaréis a vuestras ocupaciones con las pilas cargadas. Evidentemente, a ello ayuda no sólo el fabuloso lugar y alojamiento sino el exquisito trato que se recibe por parte de todo el personal: recepción, guía, camareras, etc.

Otra aspecto importante a tener en cuenta es su situación estratégica (a la entrada de Valverdón), a nueve kilómetros escasos de Salamanca donde no hay que dejar de visitar sus monumentos (Plaza Mayor, Catedral Vieja y Catedral Nueva, Convento de San Esteban, Conventos de las Agustinas, de las Dueñas y de las Úrsulas, Casa de las Conchas, Fonseca, Palacio de Monterrey, Torre del Clavero, Clerecía, Puente Romano, Iglesia de Santiago, Universidad y Escuelas Menores) y a 22 kilómetros de Ledesma, donde, por señalar sólo algunos, no se puede dejar de visitar los tres Puentes que se conservan (el nuevo y el viejo-este último medieval ya en desuso-y el antiguo Puente Romano llamado Puente Mocho) y la recogida y bonita Ermita del Carmen.

Espero que la impresión de los que realicéis esta visita y de los que ya la hayáis realizado coincida con la nuestra. Animaos y contárnoslo.

Más información en www.haciendas-espana.com/es/hacienda-zorita.php

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