Kinédomus, el centro del bienestar

En el bar de Kinédomus se puede disfrutar de un buen vino.¿Os gusta el vino? Porque hoy vengo a hablaros de un hotel rural que está muy relacionado con el mundo vinícola, lo cual no es de extrañar dada la zona en la que se encuentra ubicado. Nos trasladamos a las tierras del Duero, a Fresnillo de las Dueñas, un pequeño pueblo muy cercano a Aranda de Duero (Burgos) para conocer Kinédomus, el centro del bienestar.

Delante de la casa, se encuentra una gran piscina.Kinédomus Bienestar es un alojamiento rural de reciente creación al que, aunque está muy bonito, todavía le falta acabar de matizar algunos detalles (en un lugar de la categoría de éste no te puedes encontrar con perchas de alambre y cada una “de su madre y de su padre”). Evidentemente, esto se queda en una anécdota cuando el resto de servicios y calidades se cumplen y, la verdad – salvo un par de incidentes con la limpieza que enseguida se subsanaron – lo demás estuvo perfecto. No obstante, insisto en la importancia de los pequeños detalles, porque son los que marcan la diferencia entre una casa rural más y otra excepcional, entre un hotel rural que simplemente habéis conocido y otro al que estáis deseando volver… Os podría hablar largo y tendido de este tema pero lo haré dedicándole un post aparte.

Como su propio nombre indica, aquí se caracterizan por proponernos un disfrute del bienestar a través de dos opciones diferentes: relajación o movimiento. La relajación la podréis encontrar con el silencio que reina en sus habitaciones, todas ellas a la orilla del mismo río Duero, leyendo en su biblioteca o tomándoos un vino en su bar-terraza.  Y en verano, dándoos un baño en su piscina… así como disfrutando de masajes y de su zona de spa (esto, evidentemente, en cualquier época del año:) )

Los desayunos en Kinédomus son contundentes.¿Sois más de “dale a tu cuerpo alegría, Macarena”? Pues, preparaos, porque comienza la acción. Después de un completo desayuno en un salón-comedor muy acogedor, os vais directos al gimnasio para correr sobre la cinta con vistas al Duero de nuevo. Una vez habéis hecho piernas, seguís moviendo el corazón pedaleando gracias a una ruta en bici, que organizan en el mismo Kinédomus, por los montes del Fresnillo. Y si no habéis tenido suficiente movimiento aún, pues a recorrer y visitar bien la zona con la información que te facilitará la persona de recepción.

Al llegar a Kinédomus Bienestar, un hermoso perro de gran tamaño salió a recibirnos para, una vez dentro, hacer lo propio la recepcionista del lugar. La chica, muy agradable y profesional, nos comentó los horarios y actividades y nos entregó un par de documentos con indicaciones para hacer la ruta en coche y poder visitar bodegas, monasterios, castillos

La mayoría de las habitaciones tienen como bañera una barrica.Como os comentaba, en este centro del bienestar tienen de todo para que os sintáis relajados y a gusto: desde gimnasio, masajes, spa, lectura, bar… En nuestro caso, íbamos con el tiempo limitado (como siempre) pues al día siguiente teníamos que estar en Peñafiel (Valladolid), donde teníamos cita para una visita guiada a la Bodega de Protos; y, por la tarde, al Castillo de Peñafiel. Con esto os quiero decir que, en vez de meterme a machacarme en el gimnasio (no es lo mío), o darme un relajante masaje de chocolate (prefiero comérmelo;)), aproveché (junto a mis compis de ruraloo) para visitar Aranda de Duero, el Monasterio de Santa María de La Vid y Peñaranda de Duero y su Castillo.

Los detalles se encuentran hasta en los lavabos de cerámica.De este modo, nuestra estancia en Kinédomus Bienestar se limitó a captar fotos y vídeo del lugar así como a charlar con la persona responsable de la recepción. Nuestra idea era hablar con el propietario y que nos comentase algo más acerca de su inquietud para montar este hotel rural pero, lamentablemente, no fue posible :( ; una pena, pues siempre te sientes más acogido cuando te reciben los dueños y te cuentan y comparten contigo sus comienzos, anécdotas, inquietudes. No sé a vosotros pero a mí me pasa como con el arte: me encanta, pero lo disfrutó enormemente cuando alguien me lo explica; y, si ya de por sí una obra me parece bonita, una vez me cuentan los detalles y el porqué, me acaba enamorando ;) De hecho, recuerdo con gran cariño mis clases de Historia de Arte no por la asignatura en sí sino por cómo las impartía la profesora (¡qué recuerdos!). En definitiva, que los hoteles más impersonales están muy bien pero yo voto por un poquito más de cercanía.

Cada habitación está pintada y decorada de manera diferente.Dormí muy bien (como no podía ser de otra forma tratándose de un centro de bienestar), me pegué un baño relajante en una barrica enorme (¡súper cool!), me deleité con un desayuno estupendo y leí información de la zona en sus estupendos sillones con vistas a la entrada y a la piscina, mientras mis compañeros se conectaron a Internet haciendo uso de su WIFI.

Y una vez nos despedimos de la recepcionista, salimos pitando camino de Peñafiel porque teníamos nuestra visita guiada a las Bodegas de Protos. ¿Llegaríamos a tiempo? ¿Vosotros qué pensáis? Os lo contaré en el próximo post ;)

Más información en la Ficha-Perfil de Kinédomus Bienestar en ruraloo.

Publicado por: Esther

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