Peñíscola es mucho más que playa
El otro día nos estrenábamos con lugares de interés en Castellón y lo hacíamos comenzando por una ciudad maravillosa como es Morella. Pues bien, hoy vamos a continuar por estas tierras y lo hacemos con la recomendación del segundo sitio que no debéis de dejar de visitar en Castellón: Peñíscola. Porque Peñíscola es mucho más que playa.

En el caso de Peñíscola, nuestra experiencia se redujo a una visita de un día más que a una escapada, como lo fue en el caso de Morella; de hecho, aprovechamos nuestra estancia en Morella para desde allí acercarnos a conocer Peñíscola. A pesar de ser una excursión corta, y aunque no pudimos ver en detalle todo lo que hubiésemos querido, lo cierto es que nos bastó y nos sobró para hacernos una idea de todo lo que se puede encontrar aquí para así poder contároslo.
La que fue declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1972, ha sido un punto clave en la historia de España convirtiéndose en lugar de paso de todas las civilizaciones mediterráneas. Y ello se ha debido tanto a su privilegiada situación como a su fortaleza y a su clima tan agradable. El gran reclamo turístico de Peñíscola es, sin duda alguna, su playa. Y es que ésta es muy buena y tiene gran fama tanto por su extensión como por la calidad de su arena, sus aguas poco profundas cerca de la orilla y la temperatura de las mismas. Pero Peñíscola es mucho más… A diferencia de lo que muchos tendréis en mente, la playa – desde nuestro punto de vista ruralista – es una buena excusa para aprovechar y conocer la parte menos comercial de Peñíscola: su casco antiguo.

Un paseo por el casco antiguo o viejo de Peñíscola bien merece la visita a este lugar aunque sea sólo por unas horas. Si podéis, acercaos al Punto de Información y Turismo, para haceros con un mapa donde aparecen señalados los principales puntos de interés con una breve descripción de los mismos. Si os dan el mismo consejo que a nosotros (dado que les avisamos que íbamos a hacer una vista express), os aconsejarán hacer el itinerario siguiendo la muralla. Recorriendo las calles que se encuentran dentro de su muralla, tendréis la oportunidad de contemplar aspectos de la Peñíscola más moderna y, cómo no, de la más antigua. De la más moderna, hay que destacar sus casas con las paredes pintadas de blanco y detalles en azul con balcones con azulejos a modo de mosaicos y persianas de madera. A la Peñíscola más actual, se debe también gran cantidad de tiendas con objetos de artesanía típicos de la zona así como todo tipo de detalles que poder llevaros como recuerdo turístico de vuestro paso por Peñíscola.

De la Peñíscola más antigua, y la que hace de esta ciudad un verdadero lugar de interés digno de señalar en nuestro blog, podemos destacar el Portal de Sant Pere, o puerta de acceso al casco antiguo a través de un gran arco rebajado de sillería con el escudo del Papa Luna, y, por supuesto, el Castillo. Situado en la zona más alta del peñón (a 64 metros sobre el nivel del mar), el Castillo de Peñíscola fue construido por los Templarios tomando como base la antigua alcazaba árabe. La obra del mismo se ejecutó entre los años 1294 y 1307 por lo que responde a los estilos del románico tardío y gótico incipiente. Si planificáis vuestra visita con algo de antelación, debéis de dejaros un hueco para visitar el Castillo pues se trata del monumento protagonista de Peñíscola tanto por su valor artístico como histórico. Y en lo que a la historia se refiere, tiene mucho que ver la relación del Papa Luna con el mismo, ya que en él se refugió durante una temporada en la que aprovechó para hacer del Castillo un palacio papal en el que instaló una de las mejores bibliotecas del mundo. Aparte de la sobriedad y solidez del conjunto del Castillo, hay que destacar la austera Basílica Pontificia en la que reposaron los restos del Papa Luna durante algún tiempo. A pesar de las guerras y asedios a los que se vio sometido el Castillo, siguió conservándose bastante bien hasta el punto de ser declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en 1931.

Otros edificios emblemáticos a los que debéis de prestar atención son el Faro (os pilla de paso en vuestro recorrido hacia el Castillo accediendo por el Portal de Sant Pere), el Portal Fosc, la Puerta de Santa María, la Iglesia Parroquial y el Ermitorio de la Virgen de la Ermitana.
Puntos claves también en la visita a Peñíscola son el Bufador (gran brecha entre las rocas por las que “bufa” el mar en días de temporal) y el Parque de artillería (siglo XVIII), que actualmente es refugio de aves rapaces. Y para los que os gustan los museos, hay que señalar el Museu de la mar y la Casa-museo “La casa de ayer”.

Cuando vuestros estómagos empiecen a daros señales de vida, no os preocupéis porque en Peñíscola la oferta gastronómica es muy amplia y variada. Podréis elegir desde los típicos restaurantes de playa con menús a precios muy competitivos (los encontraréis por 10 €) hasta decantaros por los del casco antiguo, algunos de ellos con vistas al mar, y con menús de precios que comienzan a partir de los 12 € (en este caso, bebidas aparte).
Espero que la propuesta de hoy sea de vuestro agrado. ¿Os gusta Peñíscola? ¿Coincidís conmigo en que Peñíscola es mucho más que playa?
Publicado por: Esther
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13. sep, 2011 







