Casa Grande Fontao, descanso en la Galicia más rural

Hacía tiempo que no compartíamos con vosotros nuestra experiencia en un alojamiento rural. Por eso, esta vez queremos hacerlo con uno que nos gustó especialmente y el cual no dudamos en recomendar a todos aquellos que queráis acercaros a conocer las hermosas Rías Altas gallegas. En el Concello de Miño, en A Coruña, y al borde del Parque Natural Fragas do Eume, podemos encontrar refugio en una antigua casona con más de tres siglos de historia situada en una finca de 6000 metros cuadrados: Casa Grande Fontao, descanso en la Galicia más rural.

No es fácil encontrar la casa, y es posible que acabéis telefoneando a Mari (la propietaria) para que os indique la forma de llegar (sobre todo si no lo habéis mirado previamente al preparar el viaje, como me pasó a mí ;)). Y es que, aunque pertenezca a la turística localidad de Miño, el hotel rural se ubica en el interior, a 6 kilómetros de la costa. El último tramo, de unos 400 metros, discurre por una estrecha pista asfaltada bajo un tupido bosque de eucaliptos. Esto ya nos da una idea del concepto de alojamiento que describe perfectamente a Casa Grande Fontao: un lugar pensado para el descanso y la tranquilidad en plena naturaleza.

El recibimiento de Mari fue muy cálido; justamente el tipo de trato que uno espera recibir cuando realiza turismo rural. Nada más llegar al hotel, y antes incluso de que nos acompañara hasta la habitación, nos invitó a sentarnos en su escritorio para relatarnos todas las opciones turísticas que podíamos encontrar por la zona: los pintorescos pueblos de Betanzos y Pontedeume, las famosas Rías Altas o el Parque Natural Fragas do Eume. Mari está totalmente enamorada de su tierra (para no estarlo) y no duda en proporcionarte toda la información que necesites. Nos informó también de establecimientos donde poder cenar (de todo tipo de precios) y nos prestó todas las guías que necesitáramos para poder consultar tranquilamente en la habitación.

 

Casa Grande Fontao es, como su propio nombre indica, una casona grande del siglo XVII de grandes muros de piedra y aspecto sólido. Esta casa ha pertenecido siempre a la familia de Mari, y ahora, en el nuevo siglo, ha cambiado su uso para abrir las puertas a todo aquel que quiera hospedarse bajos sus techos. Es una casa que conserva todo el sabor rústico de antaño y que, al mismo tiempo, ha sabido adaptarse a los cambios con un mobiliario más moderno. En el exterior destaca su gran galería de madera, sus balcones de forja y los grandes bloques de piedra de su fachada. En el interior, los suelos de granito de la planta baja (y los de madera de las plantas superiores), las paredes encaladas, las paredes de piedra vista y las grandes vigas de madera de castaño que aguantan los años de historia de la casa, contribuyen al ambiente cálido y acogedor que la caracteriza.

 

 

La decoración de Casa Grande Fontao es una combinación perfecta de lo rústico, lo castellano y lo moderno, con algún que otro elemento decorativo étnico y donde predominan el blanco y los marrones. Se nota el mimo y el cuidado que se ha puesto a la hora de decorar el hotel, ya que la decoración fluye perfectamente en sintonía con el edificio al que viste. Las habitaciones son minimalistas, pero a la vez, acogedoras. El blanco es el color que inunda todas estas estancias (en las paredes, en el edredón, en los cojines, en los sillones de cuero, etc) y, junto al escaso mobiliario, transmite sensación de amplitud y luminosidad. Hay dos detalles en las habitaciones que nos recuerdan que Casa Grande Fontao es un lugar pensado para el descanso y el relax: por un lado, sus confortables camas de matrimonio King size, y por otro, la ausencia de televisor (al igual que en el resto de la casa); aunque por el contrario, sí cuenta con conexión wifi para aquellos a los que les resulte imposible desconectarse del todo.

El hotel cuenta con tres salones. El primero se ubica en la planta baja, y en él destaca una gran cristalera con vistas directas al jardín. El segundo, situado en la planta superior, dispone de una extensa biblioteca ideal para los amantes de la lectura. Allí, además, es donde se encuentra la gran galería que vemos nada más llegar a Casa Grande Fontao. Este salón puede utilizarse también como sala de reuniones gracias a la gran mesa de nogal de tres metros de longitud que realza la estancia. El tercero de los salones es de uso exclusivo para los que se hospedan en las habitaciones ubicadas en el edificio anexo, un antiguo lagar rehabilitado. Existe, además, un cuarto espacio donde se sirve el desayuno, la única de las comidas que ofrece la casa.

Y ahí va otro de los puntos fuertes de Casa Grande Fontao: sus desayunos; ricos, variados y abundantes. La chica que los sirve es otra dulzura de mujer, al igual que Mari, y lo primero que hace nada más sentarte a la mesa es ofrecerte la prensa del día; todo un lujazo. Después te encuentras de bruces con toda la comida: fruta, queso, embutido, membrillo, tostadas con mantequilla y mermeladas, tarta de Santiago (como en casi todos los alojamientos de A Coruña), zumo, café… Vamos, que con todo esto es imposible quedarse con hambre (que si por un casual fuese así, puedes repetir de lo que quieras). Y lo mejor es que todo está buenísimo.

 

Sin lugar a dudas, Casa Grande Fontao es un tipo de alojamiento rural que apuesta por el turismo de calidad (no en vano cuenta con la Q de calidad turística). Las tarifas son superiores al de otros muchos alojamientos rurales (135 euros/noche una habitación doble), pero se justifican en el servicio recibido y en las buenas instalaciones de la casa. Por eso, Casa Grande Fontao es un hotel rural orientado a un tipo de cliente que busca la excelencia a la hora de hospedarse aunque ello suponga pagar un precio más elevado.

Si tenéis curiosidad por conocer más sobre este hotelito rural, os remito a su página web.

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