La Semana Santa más peculiar

Lo confieso. No soy una persona especialmente religiosa. Y por ello no vivo la Semana Santa con el fervor que lo hacen algunos o con el recogimiento que lo hacen otros. Pero entiendo que el modo de vivirla está relacionado directamente con la idiosincrasia de cada pueblo, y que las manifestaciones religiosas son parte de nuestra cultura popular y de nuestra tradición. Como tal las veo, y por ello despiertan en mí la misma curiosidad que siento por el resto de manifestaciones culturales que existen en España, tan diversas, variopintas y distintas entre sí. Extendiendo esta heterogeneidad de costumbres tan nuestra a las celebraciones que se llevan a cabo durante estos días en nuestros pueblos, me dispongo a configurar el mapa de la Semana Santa más peculiar.

 

 

La Noche de los Empalaos es quizás el ritual más sobrecogedor de los que se llevan a cabo en la Semana Santa española. La madrugada del Jueves al Viernes Santo, las calles de Valverde de la Vera (Cáceres) se llenan de silencio, dolor, sufrimiento y penitencia. Los valverdanos que así lo deciden (siempre varones y, generalmente, menores de 40 años), movidos por una promesa, realizan su propio Vía Crucis descalzos y en total silencio, solo roto por el tintineo de los eslabones de hierro que cuelgan del madero que cargan. Este madero está atado a los brazos y al torso desnudo del empalao a través de una gruesa soga que se enrolla alrededor de su tronco a modo de faja. Una especie de enagua que cubre el cuerpo de cintura para abajo, unas estolas que penden de sus brazos, un velo que esconde su rostro para preservar su identidad, una corona de espinas y unas espadas fijas a sus espaldas en forma de V y con las puntas mirando al cielo completan el incómodo y agobiante atuendo. Durante el recorrido, los empalaos deben arrodillarse para rezar en cada una de las catorce estaciones del Vía Crucis (con toda la dificultad que ello conlleva) o cuando en su camino se cruzan con otro empalao.

 

Verges (Girona) es la única población que aún conserva viva una tradición de origen medieval: la Dansa de la Mort (o Danza de la Muerte). En esta localidad gerundense se lleva a cabo la noche del Jueves Santo una representación teatralizada del Misterio de la Pasión de Jesucristo que se divide en dos partes. El primer acto, cuyo visionado está reservado para quienes han adquirido previamente una entrada, se lleva a cabo en la Plaza Mayor y narra los tres últimos años de vida pública de Jesús de Nazaret hasta su detención y condena. La segunda parte, gratuita para todo el público, adopta la forma de Procesión y, escenificando los pasos que dio Jesucristo de camino al monte del Calvario, recorre las calles del pueblo iluminadas únicamente por antorchas y farolillos de aceite. En el transcurso de esta procesión se realiza el acto más significativo de la Semana Santa de Verges, la macabra Danza de la Muerte, cuyo cuerpo de baile (formado por dos adultos y tres niños disfrazados de esqueletos) saltan al son del tambor y nos recuerdan, a través de diversos elementos simbólicos, que la muerte llega a todo el mundo y que podemos toparnos con ella en cualquier momento. ¡Qué yuyu! :(

 

 

Nueve pueblos del Bajo Aragón (siendo los más conocidos Calanda e Híjar) forman la llamada Ruta del Tambor y el Bombo, cuyo objetivo común es el de preservar una tradición milenaria y una manera muy propia de celebrar la Semana Santa. Aquí, los tambores y bombos toman todo el protagonismo durante estos días y llenan las calles de su estruendoso sonido. Entre el jueves y el viernes tiene lugar el acto conocido como Romper la Hora o Rompida de la Hora. Este acto consiste en el arranque de uno de los momentos más importantes y estremecedores de la Semana Santa del Bajo Aragón. Desde la Rompida de la Hora y hasta la tarde del sábado, miles de tambores y bombos suenan sin parar, al unísono y de forma acompasada recordando los rugidos del terremoto que se produjo tras la muerte de Jesucristo. Sin duda, un espectáculo que pone la piel de gallina.

 

Actos similares se realizan en otras provincias españolas bajo el nombre de Tamborradas o Tamboradas, como en Albacete, donde son bien conocidas las Semanas Santas de Hellín y de Tobarra. En Hellín, alrededor de 25000 tamborileros se congregan para hacer sonar sus instrumentos de manera individual o formando grupos o peñas, las cuales se pican entre sí para imponer su toque. En Tobarra tienen el record en número de horas ininterrumpidas de sonido ensordecedor de tambores: 104 horas, desde las 4 de la tarde del Miércoles Santo hasta las 12 de la noche del Domingo de Resurrección. Ideal para coger el sueño por la noche, ¿verdad? ;)

 

Por último, en Lorca (Murcia) se vive la Semana Santa más peculiar de España, diferente a ninguna otra, donde conviven lo sagrado y lo profano. Paralelamente a la celebración de las procesiones más tradicionales, se realizan los conocidos Desfiles Bíblicos Pasionales, grandes desfiles de carrozas con una estética barroca que recorren las calles de la localidad representando pasajes del Antiguo Testamento o recordando a personajes bíblicos e históricos de la era precristiana como Cleopatra, Moisés o el mismo Ángel Caído. Con un gran despliegue de medios y una puesta en escena espectacular, el desfile del Viernes Santo es el más grande y fastuoso de los que se realizan durante estos días. Carrozas que evocan las grandes civilizaciones del pasado y carros y cuadrigas tirados por caballos y conducidos por especialistas en acrobacias rivalizan con los pasos de la Virgen de los Dolores y de la Virgen de la Amargura. Estas Vírgenes desfilan arropadas, respectivamente, por los seguidores y cofrades del Paso Blanco y el Paso Azul, dos cofradías rivales que compiten entre sí por mostrar a su virgen lo más engalanada y guapa posible vistiéndola con sedas y bordados de oro.

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1 comments
Luis Carlos
Luis Carlos

Un instructivo e interesante artículo que me ha gustado mucho. Quizá sería bueno que muchos de nosotros aportara su granito de arena contando donde ha pasado la Semana Santa y a qué procesiones ha asistido. Yo, por mi parte, os diré que la he pasado en Guardamar del Segura (Alicante) y la procesión mas importante a la que asistí se celebró el Viernes Santo por la noche. Constaba de nueve "pasos", la mayoría de ellos cargados a hombros por cofrades y acompañados cada uno por otro buen grupo de cofrades y su correspondiente banda de música. Es muy bonita y entre todos los asistentes destaca la multitud de niños, que reciben tantos caramelos por parte de los intervinientes que alguno de ellos van preparados con bolsas de distintos tamaños para guardarlos. Independientemente de las creencias de cada uno, creo que las procesiones de Semana Santa son una de las tradiciones que no deberíamos dejar perder. Saludos a todos los ruralistas.

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