En la ultimas estribaciones del Sistema Ibérico discurre entre las cuencas de los ríos Mijares y Palancia. Es el segundo espacio protegido más grande y cuenta con los bosques de alcornoques más extensos y mejor conservados de toda la Comunidad Valenciana, acompañados de interesante fauna y vegetación, alguna de ella endémica. Su clima mediterráneo ha favorecido las actividades socioeconómicas de sus pueblos utilizando sosteniblemente los recursos naturales de la sierra: el corcho, el agua, la miel, las cerezas, el aceite y la almendra. Podemos descubrir la huella árabe en sus pequeños pueblos, en las ruinas de sus fortalezas y castillos y en la imprescindible visita de las neveras o pozos de nieve, tan valorados hace siglos. Característica muy importante en el parque natural es el color rojizo de sus paisajes silíceos conocido como piedras de rodeno del cual encontramos una representación en el pavimento de El Patio de las Cebollas.